Musicoterapia en la Pequeña Infancia

        La Musicoterapia es una herramienta de gran alcance cuando trabajamos en el campo de la pequeña infancia.

        Durante los primeros años de vida los procesos de adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas se ven facilitados por ciertas disciplinas como la danza, la música, el teatro, las artes plásticas, que facilitan en los pequeños el descubrimiento del mundo a través de los sentidos.

      Participar en actividades promotoras del movimiento libre y espontáneo es un desafío tanto para padres como educadores que buscamos acompañar las verdaderas necesidades e inquietudes de los niños.

“La música como estímulo integrador durante el primer año de vida”

Durante el primer año de vida, se producen gran cantidad de transformaciones en las habilidades y logros del bebé, quien adquiere poco a poco control en diferentes áreas funcionales. Éstas pueden ser delimitadas para su estudio, pero se producen de manera simultánea en tiempo real: desarrollo motor, visual y de manipulación, desarrollo auditivo y del lenguaje, así como el social y el personal. Algunos investigadores plantean la importancia de las intervenciones enfocadas en esta fase temprana del desarrollo hacia la educación; es ahí donde la música, dentro del contexto de la musicoterapia, puede actuar  como herramienta efectiva en el desarrollo de la integración de habilidades. Cuando se trabaja en el contexto de la musicoterapia con unidades familiares de 0 a 3 años, la música es el hilo conductor de actividades adaptadas para que niños y adultos disfruten de un tiempo de juego compartido. La musicoterapia aplicada en la primera infancia trabaja proponiendo juegos que estimulen y refuercen la comunicación, gestual y no verbal para ir poco a poco acercándose al lenguaje hablado.

Durante los talleres de musicoterapia se busca estimular la flexibilidad, la creatividad, la receptividad y la adaptación constante, para devolver y potenciar esa capacidad perdida u olvidada. Se trabaja la comunicación gestual, corporal y no verbal, se ponen en marcha procesos creativos, improvisando con instrumentos, bailando, cantando y  estableciendo contacto con situaciones nuevas. Todo esto conduce a un aumento en la calidad de los lazos afectivos y a la mejora de la fluidez en la comunicación de la familia.

 

Música en Familia